top of page

La memoria erigida sobre el asfalto de Manhattan tras veinticinco años del 11-S 

hace 4 horas
2 min de lectura

Un cuarto de siglo después del 11 de septiembre de 2001, Lower Manhattan encarna una de las transformaciones urbanísticas más complejas del siglo XXI. El distrito, históricamente confinado a la estricta operativa financiera de Wall Street, ha evolucionado hacia un tejido mixto donde la memoria histórica coexiste con la vida residencial, la arquitectura cívica y nuevos focos culturales articulados en torno al 9/11 Memorial & Museum y el complejo del World Trade Center. 

 


Con motivo de este 25.º aniversario, el New York City Fire Museum acoge la muestra internacional Ground Zero 360 - Remembrance, concebida como un ejercicio plástico de homenaje y recuerdo colectivo. La exposición reúne una pieza inédita creada expresamente por Eduardo Chillida Belzunce, que comparte espacio con obra de destacados creadores españoles como Antonio López y Luis Gordillo, junto a firmas indispensables del arte contemporáneo global como Jasper Johns, James Turrell, Sean Scully, Jenny Saville, Jeff Koons, Kara Walker y Yoko Ono.   


 


El pulso urbano de la ciudad en los primeros compases del otoño se aprecia desde las plataformas de observación de Top of the Rock, Empire State Building o el mirador voladizo de Edge, cuyas alturas permiten registrar la transición lumínica sobre el estuario del Hudson. A ras de suelo, el cruce a pie del puente de Brooklyn hacia el parque ribereño y las antiguas naves industriales de DUMBO ofrece una de las lecturas visuales más nítidas de la silueta meridional de la isla, consolidando un circuito imprescindible para entender la escala geográfica neoyorquina.


 


En el plano de la hospitalidad, The Mark Hotel permanece como una de las referencias más sólidas del Upper East Side. Situado en la intersección de Madison Avenue con la calle 77, el inmueble de los años veinte —remodelado bajo la dirección del interiorista francés Jacques Grange— alberga 106 habitaciones y 47 suites, coronadas por su célebre ático privado. La propuesta integra el restaurante principal capitaneado por el chef Jean-Georges Vongerichten, el salón Caviar Kaspia, The Mark Bar y el salón capilar de Frédéric Fekkai, respaldados por servicios singulares como la navegación privada a bordo de su velero clásico, acceso continuo a Bergdorf Goodman y lustrado artesanal a cargo de John Lobb.   


Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page