El arte del hojaldre francés: 5 obradores imprescindibles para celebrar el 30 de enero
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El 30 de enero rinde homenaje a una de las piezas más emblemáticas de la bollería francesa y, probablemente, a uno de los placeres más universales del desayuno. Crujiente por fuera, delicado y alveolado en su interior, el croissant es el resultado de una técnica precisa, paciencia y una mantequilla de calidad que marca la diferencia.
Más allá de modas y rellenos excesivos, la verdadera esencia de este icono reside en su sencillez: harina, mantequilla, levadura y tiempo. En los últimos años, la bollería ha vivido un renacimiento en obradores que reivindican el hojaldre bien hecho y la fermentación lenta. El croissant vuelve así a su lugar natural: el de un pequeño lujo cotidiano que se disfruta sin prisa. Y el Día del Croissant es la excusa perfecta para recorrer la ciudad en busca de estos templos de la precisión.

Pan y Cacao
Un imprescindible para los amantes de la bollería francesa bien ejecutada. Sus piezas destacan por un hojaldre definido, ligero y delicadamente crujiente, con un sabor limpio a mantequilla que resulta tan equilibrado como delicado.

Panadario
Imprescindible por su pan, aquí el croissant se elabora con una clara vocación artesanal. Fermentaciones largas y harinas de calidad dan como resultado una pieza con carácter, más rústica, pero profundamente aromática y sabrosa.

Vanille Bakery Lab
Con una clara inspiración francesa, sus croissants son etéreos y refinados. Un lugar pensado para disfrutar de la experiencia de una pâtisserie parisina en pleno Madrid, con calma y atención al detalle.

Harina
Su propuesta apuesta por la pureza. Croissants bien desarrollados, con capas visibles y una miga suave que se deshace al morder. Es la opción ideal para los puristas que buscan la esencia de la bollería sin artificios.

Estela Hojaldre
Este obrador artesano firma los que posiblemente sean los mejores croissants de todo el Barrio de las Letras. Dorados, fragantes y con un punto reconfortante, demuestran que la tradición bien hecha es un valor seguro.



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