Cocinar para aprender, compartir y disfrutar
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Aprender a cocinar ya no va solo de técnicas, recetas o tiempos de cocción. En los últimos años, los cursos de cocina se han transformado en auténticas experiencias sociales donde lo importante no es solo lo que pasa en los fogones, sino todo lo que ocurre alrededor de ellos. Cocinar juntos se ha convertido en una forma de desconectar, de conocer a otros y de crear comunidad en un momento en el que compartir tiempo de calidad es casi un lujo.
Frente a las clases multitudinarias o los formatos impersonales, triunfan las propuestas íntimas, bien pensadas y con un relato detrás. Cursos para pocos, con chefs que enseñan desde la experiencia y productos que cuentan una historia. Espacios donde se aprende haciendo, se come sin prisas y se brinda con desconocidos que, al final de la velada, ya no lo son tanto.
Madrid se suma a esta tendencia con propuestas que entienden la cocina como un acto cultural y emocional. Desde sesiones alrededor del fuego y el ibérico en estado puro, hasta clases de sushi que empiezan, como debe ser, por el arroz. Dos formas distintas de aprender, pero con algo en común: convertir la cocina en un punto de encuentro.
Gurisa x Montaraz
En el restaurante de Lucas Bustos y Agustina Vela (Gurisa Madrid) en la calle Zurbano, cocinar es una excusa maravillosa para reunir a personas distintas alrededor de una mesa. En colaboración con Montaraz, presentan unas cooking sessions pensadas solo para cuatro personas, sin calendario fijo y bajo reserva, que apuestan por la cercanía, el producto y el disfrute compartido.
Durante tres horas, los participantes entran en la cocina para aprender a cocinar con fuego utilizando como protagonistas los ibéricos de Montaraz, procedentes de la dehesa extremeña. Lucas Bustos guía la experiencia mientras Ana Belén González Pinos, brand ambassador de la firma, explica el origen y el cuidado detrás de cada producto. A las 21:00h, cada alumno invita a un acompañante y ocho comensales se sientan en la mesa del chef para degustar lo cocinado con un maridaje guiado por el sumiller Brandon Jordan.
Ikigai Flor Baja
En un registro distinto, pero igual de cuidado, Ikigai Flor Baja estrena cursos de sushi todos los viernes. Con solo 10 plazas por sesión, el chef Yong Wu Nagahira propone una inmersión didáctica para quienes quieren entender el sushi desde su origen: el arroz.
Durante dos horas, los asistentes aprenden a lavar el grano, controlar el remojo y la cocción, trabajar la mezcla de vinagres y lograr el punto exacto de textura y brillo. Después llegan las piezas: maki, roll y nigiri, con atención a los detalles que marcan la diferencia. El objetivo es que el alumno salga con una técnica sólida y aplicable en casa, entendiendo por qué el buen sushi empieza mucho antes de montar una pieza.









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