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Carlos Matallana: LunaJets y el futuro de la aviación privada en España

  • 1 jul
  • 5 min de lectura
Carlos Matallana: LunaJets y el futuro de la aviación privada en España
CARLOS MATALLANA - LUNAJETS MANAGING DIRECTOR SPAIN 

 

Con una trayectoria internacional ligada al universo de la aviación y el lujo, Carlos Matallana se ha convertido en una de las figuras clave del sector de la aviación ejecutiva en España. Al frente de LunaJets desde 2023, el directivo lidera la expansión de una de las compañías europeas más exclusivas de vuelos privados en un mercado cada vez más exigente y sofisticado.  

 

Licenciado en Gestión Aeronáutica y con experiencia en compañías como United Airlines, AENA o Gestair Aviation, Matallana combina conocimiento técnico, visión estratégica y una profunda comprensión del viajero premium.  

  

- ¿Qué es LunaJets? ¿Qué tipo de experiencias ofrece?  

LunaJets es el punto de unión entre los aviones privados y el pasajero que desea volarlos. Acompañamos al pasajero en la búsqueda del avión privado correcto para su necesidad puntual, en la auditoría del mismo en cuanto a calidad de servicio y seguridad, y ponemos, además, a su disposición nuestro poder de compra, muy interesante al gestionar más de 15.000 vuelos al año. Asimismo, trabajamos en la defensa de los intereses del pasajero también en el post-vuelo, en caso de que hubiera habido alguna incidencia. Adicionalmente, ofrecemos la posibilidad al pasajero de encargarnos de cualquier otra gestión que desee encomendarnos: alquiler de una villa, de un yate, transportes por carretera, reservas en restaurantes, entradas para espectáculos…, casi hasta donde la imaginación alcance. 

 

- ¿Qué cree que no estaba siendo atendido por los operadores tradicionales y que podía aportar LunaJets cuando abre su sede en España? 

Si nos referimos a los operadores en concreto, diría que es la correcta atención al cliente lo que no estaba siendo debidamente atendido. Pero es completamente normal, pues los operadores son excelentes operando, es decir, en la dimensión más técnica del vuelo. Nosotros, por el contrario, confiamos esa parte a los operadores (aunque, por supuesto, la auditamos debidamente), y nos centramos en atender al pasajero como es debido. En los negocios hay que decidir si eres toro o torero, es muy difícil ser ambas cosas.  

 

Si nos referimos a otros intermediarios como LunaJets, en España apenas han existido grandes intermediarios solventes, con un conocimiento técnico real sobre la aviación, con poder de compra, con capacidad de resolución de incidencias, con presencia global que permita atender al cliente en cualquier lugar. Siempre ha habido pequeños “conseguidores”, pero LunaJets pone a disposición del cliente una red de presencia de una u otra manera, en multitud de lugares como Ginebra, Zurich, Londres, París, Mónaco, Madrid, Verbier, Gstaad, Dubai, Riga, Marrakech, Bordeaux, Málaga, Ibiza, Niza, Mallorca, Cerdeña… 

 

- En relativamente poco tiempo, la compañía ha experimentado un crecimiento notable en el país. ¿Qué factores cree que han impulsado este desarrollo tan rápido? 

 

Creo firmemente que ha sido la combinación de dos cosas: por un lado, todo lo que comentaba anteriormente, añadiendo el discurso y enfoque correcto. Hemos hablado sin miedo de lo nuestro, sin complejos, y esto no había ocurrido anteriormente. Dicho de otro modo, la aviación privada no tiene un problema de imagen. Tiene un problema de narración. Cuando se explica bien, cualquiera puede entender su valor, pero hay que atreverse a contarlo, y eso es lo que hacemos nosotros. 

 

- Durante años el jet privado se ha asociado casi exclusivamente al lujo. Sin embargo, ustedes hablan mucho más de la gestión del tiempo, por lo que la pregunta es obligada: ¿viajar en jet es un lujo impagable? En paralelo, ¿cree que hoy el verdadero lujo es el tiempo? 

 

Efectivamente, el tiempo es el lujo más grande. Con la aviación ejecutiva compras algo que no está a la venta, y es el tiempo. ¿Se te ocurre algo más lujoso que hacer eso? Pero eso no quiere decir que sea impagable. En LunaJets tenemos la posibilidad de ofrecerlo a un precio pagable. No obstante, entendemos que hay tantos conceptos de lujo como personas, y eso nos lleva a distintas maneras de vender lujo.  

 

- El concepto de lujo hoy en día también está cambiando y se asocia más a la autenticidad y a las experiencias únicas que a la cantidad o al exceso. ¿Lo perciben de igual manera sus clientes? 

 

La percepción cambia con el tiempo. En los más jóvenes el lujo es emocional y experiencial. En los menos jóvenes se abrazan ya conceptos como el poseer, la propia estética o aspectos más tangibles. Además, también cambia la manera en la que se genera esa necesidad: actualmente el lujo se compra en presencial, pero se inspira en digital. 

 

- Han comentado que cada vez más viajeros optan por destinos menos convencionales o pequeños “escondites”. ¿Qué lugares están despertando más interés entre sus clientes últimamente? En esta misma línea, ¿cree que ha quedado atrás el estereotipo del cliente que solo busca lujo en destinos como Mónaco o Dubai? 

 

Así es, está habiendo un cambio de mentalidad. Cada vez se busca más paz y lugares con baja densidad turística, experiencias muy personalizadas y conexión con la cultura y la naturaleza local. Algunos ejemplos son Comporta en Portugal, Saint Barthelemy en el Caribe, o Puglia en Italia. Por supuesto existen y seguirán existiendo destinos icónicos, que son consumidos también de una manera diferente hoy en día, pero hoy el cliente premium quiere sentir que vive algo que no está al alcance de cualquiera, y eso generalmente ocurre en destinos menos conocidos, o fuera de temporada.  

 

- LunaJets comenzó hace casi dos décadas como una plataforma digital centrada en los “empty legs”, y hoy ofrece servicios que van desde vuelos privados hasta carga aérea o vuelos de grupos. ¿Cómo ha evolucionado el modelo de negocio? 

 

Era inevitable. Al final, con el paso de los años LunaJets desarrolló una imagen sólida, sinónimo de seriedad, servicio y confianza, que generaba a su vez una preocupación en nosotros sobre no ser capaces de solucionar otras necesidades aéreas que tenían nuestros clientes. De ahí la creación de LunaGroup Charter, especializada en intermediar en el alquiler de aviones de pasajeros completos, LunaSolutions, que acompaña y asesora a clientes que quieren comprar un avión o vender el que ya tienen, y LunaLogistik, enfocado en la carga aérea. Queremos convertirnos en el one-stop-shop del aire. 

 

- Hablando un poco sobre previsiones, tras un 2025 de crecimiento sólido, prevén alcanzar en 2026 una facturación cercana a los 180 millones de dólares y operar alrededor de 13.000 vuelos. ¿Qué estrategias son claves para alcanzar estos objetivos? 

 

Me alegra decir que 2025 que fue un año fantástico, ya acabó en esos números, por lo que la previsión es una realidad un año antes. En 2026 buscamos seguir creciendo y consolidando. Somos conscientes de que navegamos un mar algo diferente, con una geopolítica imprevisible y fuertes incertidumbres en el comercio internacional que nos afectarán. Seguiremos confiando en las estrategias que nos han traído hasta aquí: adaptarnos al cliente, priorizar su interés, y trabajar de forma interconectada con todas nuestras oficinas, como un solo ente, de forma que el cliente tenga a 150 personas trabajando para él. Y por supuesto, seguiremos contando, sin tapujos, cómo es nuestra industria. 

 

- ¿Veremos próximamente una segunda sede en España? 

 

Efectivamente, esa es la intención una vez consolidemos nuestro aterrizaje en Madrid. No obstante, ya disponemos de personal propio en Málaga todo el año, y en Ibiza y Mallorca durante cinco meses al año. La aviación ejecutiva, de la manera en la que nosotros la entendemos, es mucho más que Madrid y Barcelona. 

 

- Mirando más a largo plazo, ¿cómo imagina el futuro de la aviación ejecutiva en Europa y qué papel espera que juegue esta empresa dentro de ese escenario? 

 

Se estiman crecimientos sostenidos en torno al 4% anual. Sin duda alguna, el segmento de potencial clientela será cada vez más ancho ya que las economías de escala y el aumento de la oferta de aviones reducirán aún más los precios. Además, es un sector que se volverá cada día más “smart”, más digital en los trámites, pero probablemente sólo sobrevivirán quienes sepan equilibrarlo con una atención al cliente presencial y de calidad. En el muy largo plazo, los auténticos avances vendrán en la última milla: vehículos eléctricos para traslados muy cortos, servicios tipo shuttle, etc. 


 

 

 

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