Un palacete del siglo XIX se convierte en el escaparate del hogar del futuro (Casa Decor 2026)
- hace 1 día
- 2 Min. de lectura
La 61ª edición de Casa Decor 2026 convierte, una vez más, a Madrid en el epicentro del diseño y el interiorismo contemporáneo. Ubicada en un palacete histórico de la calle San Agustín, en pleno Barrio de las Letras, la exposición (abierta del 9 de abril al 24 de mayo) reúne a algunos de los nombres más influyentes del sector en una experiencia inmersiva donde arquitectura, decoración y arte dialogan en cada estancia. La integración de tecnología, el protagonismo de los materiales y la búsqueda de experiencias sensoriales definen una edición que trasciende lo decorativo para adentrarse en la emoción del hogar.

En esta ocasión, la casa-palacio del Marqués de los Vélez y conde de Niebla, un edificio de finales del siglo XIX, acoge los 3.500 m² de exposición. Un total de 47 espacios, intervenidos por 240 participantes, se dividen en salones que invitan a quedarse, dormitorios para soñar, cocinas vanguardistas y baños concebidos como refugios de bienestar.
INNOVACIÓN EN LA COCINA (Y EN EL BAÑO)

Uno de los grandes protagonistas vuelve a ser Miele, con presencia en distintas cocinas integradas. La firma alemana reafirma su apuesta por la durabilidad, incorporando electrodomésticos que participan del diseño global de la estancia más allá de su funcionalidad.

Por su parte, el universo del baño cobra relevancia con propuestas como las de Strohm, donde la funcionalidad se eleva a categoría estética. Sus soluciones apuestan por líneas depuradas y tecnología eficiente, transformando lo cotidiano en una experiencia de calma.

Cocinas Río reafirma su posición como referente del mobiliario de alta gama. Su novena participación consecutiva alumbra su colaboración con el interiorista Raúl Martins y el grupo Iris Ceramica en un proyecto que combina precisión técnica y materiales de vanguardia.
MATERIA, LUZ Y DISEÑO ITALIANO

La firma española de cuchillería Arcos participa por segundo año con un espacio diseñado por Lucas y Hernández-Gil arquitectos. Bajo la premisa de que "todo comienza con un primer corte", la instalación se basa en cuatro elementos: luz, color, materia y corte. Destacan dos tótems verticales de 4 metros y una serie de hornacinas que reinterpretan los bodegones clásicos, rindiendo homenaje al carácter histórico del edificio.

El diseño internacional llega de la mano de ITA – Italian Trade Agency, que presenta la suite “Órbita e materia”, diseñada por el estudio Rebuelta Domecq. El espacio respeta la arquitectura original —molduras y proporciones clásicas— reinterpretándola desde una narrativa sensorial envolvente que reivindica el saber hacer italiano.

Finalmente, marcas como ARTE, especializadas en revestimientos murales, aportan profundidad a los espacios mediante texturas y relieves que transforman las paredes en piezas artísticas, demostrando que el material es clave en la construcción de atmósferas únicas.



Comentarios