Tres restaurantes imprescindibles para saborear Madrid como un auténtico local
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Madrid se descubre caminando, pero también sentándose a la mesa. Más allá de los grandes monumentos y las calles sin fin, la capital esconde restaurantes que cuentan su historia a través de la cocina, el producto y espacios con personalidad propia. Desde casas centenarias que mantienen vivo el recetario madrileño hasta oasis urbanos y direcciones de moda donde tradición e innovación se dan la mano, estos son algunos de los restaurantes que cualquier turista debería incluir en su itinerario para saborear la ciudad como un auténtico madrileño.
La Ancha de Zorrilla
Hay restaurantes que consiguen seguir reinventándose sin perder su esencia y La Ancha de Zorrilla es uno de ellos. A pocos pasos del Congreso de los Diputados, esta histórica casa de comidas de la familia Redruello lleva más de un siglo defendiendo una cocina que ha convertido recetas de toda la vida en auténticos iconos de la gastronomía madrileña. Con la llegada del verano, el restaurante estrena un patio interior renovado, ahora más frondoso y lleno de vegetación; un oasis escondido en pleno centro donde el ritmo de la ciudad parece detenerse.
Es el escenario perfecto para disfrutar de algunos de sus imprescindibles, desde las célebres croquetas de jamón o el escalope Armando hasta las tortillas guisadas, la ensalada de colas de cangrejo o los productos de temporada, como los espárragos blancos de Navarra o la parpatana de atún. Un clásico imprescindible para entender la cocina tradicional madrileña, donde el producto, el servicio y el respeto por el menú siguen siendo los verdaderos protagonistas.
Casa Ponzano
Con un hueco entre los favoritos casi desde el primer bocado, Casa Ponzano (Calle de Bretón de los Herreros, 29, situado en pleno corazón de Chamberí) combina el ambiente animado de una de las zonas más gastronómicas de Madrid con una propuesta donde tradición y creatividad conviven con naturalidad. Su gran sello de identidad son los ya famosos lingotes, dos recetas que merecen la visita por sí solas: el de turrón de foie —elaborado con mi-cuit artesanal, turrón de Jijona y manzana caramelizada sobre pan de masa madre— y el de steak tartar, servido sobre una crujiente base de patata hojaldrada. La carta se completa con clásicos para compartir como las alcachofas, las bravas, las croquetas o la tortilla hecha al momento, además de guisos como las carrilleras o las albóndigas. Todo ello se acompaña por una cuidada selección de vinos, con excelentes referencias que convierten este rincón en una parada obligatoria.
El Jardín de Arzábal
Ubicado en el Museo Reina Sofía, El Jardín de Arzábal acaba de inaugurar un espacio donde gastronomía, cultura y ocio se mezclan para disfrutar a cualquier hora del día. Más que una reapertura, el enclave propone una nueva manera de habitar uno de los rincones gastronómicos más singulares de Madrid. Bajo la filosofía del Grupo Arzábal, el jardín se presenta como un idílico refugio urbano donde conviven el pulso de la ciudad, el extremo cuidado por el producto y una atención al detalle que se ha convertido en su gran seña de identidad.
Con el buen tiempo, la experiencia se amplía con una programación especial de sesiones de DJ de jueves a domingo, reforzando su carácter social, dinámico y vibrante. Un ambiente diseñado para alargar las sobremesas, disfrutar de una copa al aire libre y convertir cada visita en un momento especial, gracias a su apuesta por la gastronomía sin interrupciones donde el producto de temporada y la cocina de raíz son los absolutos protagonistas.
















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