El despertar de las terrazas: los oasis urbanos imprescindibles para saborear Madrid al aire libre
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Madrid cambia de ritmo cuando suben las temperaturas y las mesas al aire libre se llenan de sobremesas interminables, cenas bajo las estrellas y tardes que se alargan casi sin darse cuenta. Porque pocas cosas representan mejor la esencia de la temporada que disfrutar de una copa, una buena comida o simplemente una conversación al sol en alguno de los rincones más especiales de la ciudad y uno de los espacios más demandados por los españoles para disfrutar de la gastronomía. Así lo confirman los últimos datos de TheFork, la plataforma líder de reservas online de restaurantes en Europa, que revelan que en lo que llevamos de primavera las búsquedas de restaurantes con terraza han aumentado un 10% respecto al mismo periodo del año anterior. En concreto, TheFork ha aumentado un 12% su portfolio de restaurantes con terraza en comparación al año pasado.
Patios escondidos, jardines secretos o terrazas rodeadas de vegetación forman parte de una oferta cada vez más variada donde gastronomía, diseño y ambiente se combinan para crear auténticos oasis urbanos, a continuación te damos algunas opciones.

En pleno Paseo de la Castellana se esconde uno de los secretos mejor guardados para los amantes del terraceo sofisticado, TATEL Madrid. Rodeado de una cuidada vegetación y envuelto en una atmósfera cosmopolita, este espacio exterior es el escenario idílico para esos encuentros que se alargan sin prisa bajo el cielo madrileño. La experiencia aquí es un auténtico homenaje al disfrute sensorial. Al abrigo del buen tiempo, los platos más icónicos de la casa, como su célebre tortilla trufada, la famosa Milanesa TATEL con huevo poché y trufa, o sus arroces de temporada, cobran una nueva dimensión al disfrutarse al aire libre. Una propuesta culinaria de altura que se fusiona a la perfección con una vibrante coctelería de autor (ideal para activar el afterwork) y su ya legendaria programación de música en vivo. Ya sea para un almuerzo soleado o para brindar al caer la tarde, es la parada obligatoria para elevar cualquier plan esta temporada.

En realidad, la Castellana guarda muchos secretos, uno de las últimas aperturas es Almara, del Grupo La Fábrica, y dispone de un espacio exterior escondido en un jardín ubicado en un entorno protegido y rodeada de vegetación. Dispone de una carta firmada por el chef Aitor Mena con una propuesta centrada en el producto, donde cuentan con platos ya reconocibles de la casa como la gilda XXL, la ensaladilla con ventresca, el puerro a la brasa con mojama, los canelones de txangurro o la lubina a la parrilla, entre otros. Todo acompañado de una bodega pensada para disfrutar por copas y alargar la comida o la cena sin prisa. A media tarde y hasta la cena, la terraza cambia de ritmo y permite disfrutar también de la carta de barra, con opciones pensadas para compartir como croquetas, gildas, el trío AL-marino de anchoa 00, boquerón y atún rojo, jamón 100% ibérico de bellota con pan cristal, conservas o milhojas de patata con salsa brava y alioli.

Peppe Fusco, en La Moraleja, ha consolidado una propuesta donde el ambiente, la ubicación y una cocina reconocible convierten cada comida en un plan que apetece repetir. Su gran terraza luminosa y con un ambiente relajado, resume esa forma tan madrileña de entender la gastronomía cuando suben las temperaturas: largos desayunos, sobremesas sin reloj y cenas que se alargan al aire libre. Además de este espacio principal, Peppe Fusco cuenta también con una segunda terraza más recogida y tranquila, orientada a la calle, que ofrece una experiencia más íntima y pausada. La propuesta de Peppe Fusco mantiene una línea fiel a la tradición italiana, con producto de origen, elaboraciones reconocibles y una ejecución donde la sencillez bien entendida marca la diferencia. A la pinsa romana y las pastas frescas hechas al momento se suma uno de los platos que ha ido ganando protagonismo en la casa: la milanesa.

La apertura de la terraza del restaurante del Palacio de Saldaña marca un nuevo capítulo en la evolución de ABYA, que amplía su propuesta con una carta más accesible y pensada para compartir. La carta que acompaña a este espacio refuerza esa idea de disfrute compartido, entre los platos disponibles en este formato destacan opciones pensadas para compartir como las gildas —clásica o reinterpretada con pulpo sobre crujiente de arroz—, las patatas bravas hojaldradas, los dados de bacalao en tempura con salsa mayo-mojo o el bikini de salmón ahumado con huevas de ikura. Además de la carta de terraza, el restaurante continúa ampliando su propuesta gastronómica con nuevos platos como la milanesa, el arroz a banda con calamar y emulsión de azafrán o la tortilla abierta de huevos camperos con caviar y gamba roja. También se suman otras propuestas que ponen el foco en el producto, como el pargo entero con vinagreta de cítricos o la pizza de roast beef con stracciatella y tomates secos o la flor de alcachofa con yema de huevo trufada y papada ibérica.



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