Desde enero y “a lomos” del mejor turismo
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EN UN UNIVERSO DONDE LA ELEGANCIA DEL CABALLO SE FUNDE CON LA RIQUEZA CULTURAL DE ESPAÑA, CONVERSAMOS CON MARTA GONZÁLEZ TARRUELLA, DIRECTORA DE COMUNICACIÓN Y PROMOCIÓN DEL TURISMO ECUESTRE, UNA FIGURA CLAVE EN LA REVITALIZACIÓN DE UNA FORMA DE VIAJAR QUE COMBINA NATURALEZA, CULTURA Y PASIÓN POR LOS CABALLOS.

Con una visión estratégica y sensibilidad por el bienestar de los animales y el territorio, revela cómo el turismo ecuestre se está consolidando como una experiencia transformadora, sostenible y profundamente conectada con las raíces rurales de nuestro país. Desde rutas a caballo por parajes únicos hasta experiencias que despiertan los sentidos, Marta explica cómo el turismo ecuestre está conquistando corazones y redefiniendo un lujo rural basado en lo auténtico y natural
Ha construido una carrera que une periodismo, empresa y pasión por los caballos. ¿Cómo nace su conexión con el mundo ecuestre?
Desde niña siempre he vivido rodeada de naturaleza y de caballos. Mi familia, debido a la profesión de mi padre, pasaba gran parte del tiempo en el campo. Recuerdo que la mayoría de los fines de semana, e incluso los veranos, los pasábamos allí. Los caballos formaban parte de mi día a día y, por eso, más allá de una afición, para mí los caballos representan una forma de vida y una manera de conectar con la naturaleza y con los animales. De ahí data mi conexión con ellos. Más adelante uní esta pasión a mi trabajo como periodista, cuando tuve la oportunidad de escribir un blog sobre el mundo del caballo en la revista ¡Hola! En un principio pensé que sería algo eventual, pero con trabajo y esfuerzo he conseguido que mi pasión se haya convertido también en mi profesión, trabajo y forma de vida.
Desde la Organización Mundial del Turismo Ecuestre se impulsa un modelo internacional de turismo a caballo sostenible. ¿En qué consiste exactamente este modelo? ¿Cómo se va a internacionalizar?
Nuestro modelo promueve una visión moderna del turismo ecuestre basada en cuatro pilares fundamentales: bienestar animal, seguridad, sostenibilidad y calidad de la experiencia. Queremos que cada ruta, cada experiencia, se construya desde el respeto y la seguridad, tanto para el viajero como para el animal. En cuanto a la internacionalización, estamos desarrollando alianzas con operadores y centros ecuestres en distintos países —desde España y México hasta Costa Rica, Argentina o Alemania— para crear una red global certificada por la OMTE, que asegure un estándar de calidad y bienestar reconocible en cualquier parte del mundo.
Habla de la importancia del bienestar animal como un principio básico e innegociable. ¿Cómo se garantiza este compromiso dentro de este marco?
Hemos creado el Certificado de Bienestar Animal OMTE, donde evaluamos aspectos como la alimentación, el descanso, el manejo ético y la correcta preparación de los caballos para el turismo. Queremos que cada centro o empresa receptora que forme parte de la red OMTE pueda demostrar que el caballo vive en equilibrio con el entorno, porque el bienestar animal no es negociable. Es la base sobre la que debe construirse toda experiencia ecuestre.
¿Cree que la sociedad está más concienciada hoy sobre la relación entre la persona, el caballo y la naturaleza?
Sí, sin duda. Estamos viviendo un cambio de paradigma. El viajero busca experiencias auténticas, desconexión digital, contacto con la naturaleza y valores como la calma o la sostenibilidad. Y el caballo se ha convertido en un símbolo de esa vuelta a lo esencial. Nos recuerda el ritmo de la tierra, la importancia del respeto y la comunicación no verbal. Hoy muchas personas descubren en el caballo una forma de reconectar con su equilibrio interior.
¿Qué puede aportar este modelo al apoyo y desarrollo del mundo rural?
Muchísimo. El turismo ecuestre tiene un enorme potencial para revitalizar zonas rurales, generar empleo, recuperar caminos y preservar tradiciones. Cada ruta a caballo dinamiza la economía local: se hospedan viajeros, se consumen productos de la zona, se impulsa la artesanía, la gastronomía, los alojamientos rurales. En definitiva, el turismo ecuestre puede ser una herramienta poderosa de desarrollo sostenible, siempre que se gestione con sensibilidad, planificación y respeto.
Como periodista y comunicadora, ¿qué papel juega la divulgación en el cambio hacia una industria ecuestre más ética y responsable?
Un papel esencial. La comunicación tiene el poder de transformar percepciones y generar conciencia. Desde mi labor como periodista, y ahora desde la OMTE, busco mostrar que el turismo ecuestre puede ser moderno, atractivo y ético al mismo tiempo. Es fundamental concienciar, a los viajeros y a los profesionales, sobre lo que significa realmente el bienestar animal, y sobre cómo las decisiones de consumo influyen en el futuro del sector.
Finca Los Prados se ha convertido en un referente en eventos exclusivos. ¿Cómo situaría la estética ecuestre en el lujo actual?
En mi opinión, el viajero que busca experiencias ecuestres no mide el lujo en el exceso, sino en autenticidad. En Finca Los Prados hemos querido trasladar esa idea: el lujo de lo natural, de la esencia, de la conexión con la tierra. La estética ecuestre aporta elegancia, sobriedad y raíces. Representa ese nuevo lujo rural, donde la belleza está en lo esencial, en la calma, en el detalle, en la armonía con los caballos y el paisaje.
¿Cómo ve el turismo ecuestre dentro de diez años?
Lo veo consolidado como parte del turismo sostenible internacional. Un turismo más responsable, con certificaciones que garanticen la seguridad y el bienestar, con viajeros que valoran la calidad sobre la cantidad, y con rutas que conectan culturas a través del caballo. Creo que será una de las formas más bellas de viajar, más lenta, más consciente y más transformadora.
¿Qué mensaje le gustaría transmitir a quienes aún no conocen este tipo de turismo?
Que lo vivan al menos una vez en la vida. Hay viajes a caballo que son inolvidables. A caballo te sumerges en plena naturaleza, por senderos, ríos…; llegas a lugares que no puedes acceder a pie, ni en coche...; conoces lugares que están lejos de aglomeraciones. Montar a caballo en plena naturaleza es una experiencia única, sobre todo si logras conectar con tu caballo. Además, en España tenemos la suerte de tener una de las mejores ofertas a nivel mundial en turismo ecuestre. Es una experiencia única, otra forma de viajar y conocer el mundo de una manera diferente.



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