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El viaje de tu vida te está esperando




DE BELLEZA PARADISIACA, ÁFRICA ES TODO UN UNIVERSO DE MOMENTOS, LUCES Y OSCURIDADES. INFINIDAD DE EMOCIONES, HABITATS Y TRADICIONES AGUARDAN ESTE VIAJE TAN ESPECIAL QUE AL MENOS UNA VEZ EN LA VIDA DEBE POSEERTE. AHORA BIEN, NINGÚN PERIPLO O ESCAPADA ES LO SUFICIENTEMENTE ESPECIAL SI NO CUENTAS CON LA COMPAÑÍA ADECUADA. NOSOTROS HEMOS APOSTADO POR LOS MEJORES: DE LA MANO DE CAYETANA SÁNCHEZ MERLO Y ENRIQUE BELLVER, DE MAESTRO VIAJE, TE VAMOS A HACER VIAJAR HOY DESDE DONDE ESTÉS.


POR TODO LO BONITO QUE LA VIDA OFRECE, AL DORMIR Y AL DESPERTAR; POR SUS PAISAJES, QUE DESTILAN VIDA. PORQUE NADA TE MARCARÁ TANTO COMO EL MEZCLAR SU CULTURA CON TUS PREJUICIOS. APRENDE DE ÁFRICA: LA EMOCIÓN DE LAS EMOCIONES TE HARÁ LIBRE.




PRIMERA PARADA: ZAMBIA

Independiente desde mil novecientos sesenta y cuatro, la República de Zambia se ubica en el centro-sur del continente. De enormes recursos naturales, se considera uno de los países más estables de la región y su política presume de no haber sufrido golpes de estado ni haber conocido los efectos y violencia opresora de regímenes autoritarios.


La experiencia de pasar por su tierra lleva al visitante a retroceder a mil ochocientos cincuenta y cinco, fecha en que el doctor Livingstone descubre el curso del río Zambeze y llega hasta las cataratas «humo de truena», tal y como son descritas por los habitantes del lugar. Él las cambia para siempre, identificándolas como cataratas “Victoria”.


En este territorio, la bella historia de los nuevos tiempos corre a cargo de Anantara, una marca responsable de hacer que los “de fuera” conecten con el lugar de los “de dentro”. Así, visitan de inmediato historia, experiencias… porque lo suyo son los hoteles y resorts de lujo en ciudades, desiertos o islas, predicando siempre con la autenticidad y la pasión.


El Royal Livingstone Victoria Falls Zambia Hotel by Anantara también repara en ofrecer la máxima expresión culinaria de la región, jugando con el sabor africano para aderezar los clásicos europeos, todo mixeado con los nostálgicos gin bars. Los más madrugadores podrán dibujar su destino en los cielos del amanecer, taza de té o café en mano.




SEGUNDA ESCALA: SUDÁFRICA

Al acabar el siglo diecinueve y comenzar el veinte, la caza mayor en la zona conocida hoy con el nombre de “Mpumalanga” gozaba de un gran prestigio. En sentido contrario, su máximo apogeo provocaba una gran preocupación y temor de que, en un corto espacio de tiempo, se extinguieran los animales cazados.


En respuesta a estas reclamaciones, se creaba un santuario de los animales, proclamándose en mil novecientos veintiséis el conocido como Parque Nacional Kruger. A la vez, las áreas que bordean occidentalmente el parque se mantuvieron como granjas privadas de caza, dando lugar, en mil novecientos cuarenta y ocho, a lo que llamaron “Sabi Sand Wildtuin”, unas fincas privadas de sesenta mil hectáreas de conservación.


En el último cuarto del siglo -y fuertemente comprometidos con la preservación de la flora y la fauna de Sudáfrica- Sabi Sabi Private Game Reserve adquiría unas cinco mil hectáreas de tierra privilegiada dentro de la zona de Sabi Sand Wildtuin. Sabi Sabi no permite la caza en su territorio y ha desarrollado un programa de conservación galardonado a lo largo de estos últimos años con diversos premios. Nacía así todo un icono mundialmente reconocido por saber conjugar la conservación y la comunidad desde sus exclusivos lodges.


Coexisten aquí cuatro tipos diferentes de hoteles -todos forman parte del National Geographic Unique Lodges of the World- en función de si se busca el lujo absoluto (Earth Lodge), si se acude con familia (Bush Lodge) o de luna de miel (Selati Lodge o Little Bush Lodge). Son comunes a todos ellos los exclusivos safaris, la maravillosa temperatura de la que se goza allí durante todo el año, y su elevado nivel gastronómico, con un nivel culinario que nada envidia a las que presumen de ser las grandes capitales europeas.



EL BROCHE FINAL: MOZAMBIQUE_

No podemos acabar mejor que aquí, con la gran representación de la heterogénea experiencia del continente. Todo se encuentra en este país, con una mezcla de influencias suajili, india, portuguesa y africana. Mozambique es un destino infravalorado de gran diversidad cultural y natural, con una costa, sus simples palmeras, tradiciones o sus oportunidades de aventura que ya son demasiado.


Este enigmático país del sureste africano propone un turismo más puro y natural, más relajado. Lejos de las grandes rutas turísticas, cuenta con largas playas rodeadas de dunas, aguas cristalinas turquesas con abundantes peces de colores, corales y surf, oportunidades de buceo… Una experiencia más aventurera espera a su visitante, con grandes dosis de naturaleza en el archipiélago de Bazaruto (seis islas convertidas en parque natural desde mil novecientos setenta y uno), en pleno Océano Índico.


En la mayor de estas islas, es visita obligada reparar en el descanso dentro del Anantara Bazaruto. Un vuelo de quince minutos desde el aeropuerto de Vilanculos, que conecta con Johannesburgo con un vuelo directo de dos horas, ofrece a los huéspedes de Anantara su primera visión del paraíso. Esperan cuarenta y cuatro villas, desde los noventa a los más de trescientos treinta metros cuadrados de la mayor de ellas, construidas con caña autóctona, paja con flecos y madera. Un glamour rústico que convive con las comodidades y bondades de la vanguardia de sus detalles en el vestidor, minibar, menaje o duchas exteriores. Un aislamiento vital del que esta vez no queda lejos afirmar lo difícil que será volver a la normalidad tras pasar por sus espacios.




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