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Detrás del "Buy Myself Flowers..."

EN EL EXTENSO Y COLORIDO TAPIZ DE LAS FESTIVIDADES Y LAS CREENCIAS QUE ACOMPAÑAN A LAS FECHAS NAVIDEÑAS, LAS FLORES DE PASCUA HAN TEJIDO SU PROPIA HISTORIA A LO LARGO DE LOS SIGLOS. DESDE ANTIGUAS CIVILIZACIONES HASTA HOY, ESTA BELLA Y SIMBÓLICA PLANTA HA SIDO TESTIGO SILENCIOSA DE MÚLTIPLES TRADICIONES E IMPORTANTES METAMORFOSIS CULTURALES. SUS PÉTALOS EXUBERANTES Y VIBRANTES FUERON PROTAGONISTAS DE RITUALES ANCESTRALES, PASOS PREVIOS A CONVERTIRSE EN EL CRISOL DE LA NAVIDAD MODERNA.



La historia de las flores de Pascua se remonta a muchos siglos atrás. Diferentes culturas, diferentes significados y diferentes tendencias que no han dejado de evolucionar. Pero, ¿por qué se conocen como Poinsettias? Su nombre hace referencia a Joel Roberts Poinsett, considerado gran descubridor de la planta. Este botánico estadounidense que vivió entre 1779 y 1851, se convirtió en el primer gran embajador de la flor de Pascua en México, responsable además de su expansión por los jardines botánicos de todo Estados Unidos.  


Durante el siglo XIX esta flor ya era conocida en América. Pero la historia de la flor de Pascua empieza mucho antes. De hecho, desde el siglo XIV al XVI fue muy utilizada en el imperio azteca, civilización que la conocía como "Cuitlaxochitl" (flor de cuero), símbolo de pureza y signo de nueva vida. Las cultivaban para decorar sus templos, además, de emplearla incluso en medicinas contra la fiebre. Fue a partir del siglo XVII cuando surge de forma definitiva la connotación navideña que actualmente caracteriza a la poinsettia en muchísimos países de todo el mundo.  


Al principio de este proceso la flor de Pascua era conocida como “flor de Nochebuena”. Hoy sabemos que existen más de cien variedades de esta flor, en diferentes colores. Eso sí, las de colores más exóticos se cultivan durante la primera parte de la temporada, bastante antes de Navidad. Una razón que justifica que haya que adelantarse para encontrar las variedades más llamativas, ya que se agotan en poco tiempo. 


España es uno de los países productores de flores de Pascua, donde cada año se cultivan más de nueve millones de plantas (una producción que no cesa en su auge). Al ser las poinsettias plantas fotoperiódicas delicadas que responden a los cambios naturales de la luz y necesitan temperaturas suaves, en los climas mediterráneos encuentran el ambiente ideal.  


En Europa se venden aproximadamente ciento diez millones de poisenttias anualmente. Es más, pese a tener un período de venta de entre sólo cuatro y seis semanas durante el invierno, en la mayoría de los países europeos se sitúa en el “top ten” del total del mercado de plantas interiores. Alemania, por ejemplo, en 2017, contaba con alrededor de 700 de las 2.500 grandes empresas de plantas de interior cultivando poinsettias.  



El cultivo de la flor de Pascua se realiza durante todo el año y es un proceso meticuloso que requiere condiciones específicas. Su mantenimiento es posible con los cuidados adecuados, entre ellos, recibir la cantidad de luz necesaria. En esta línea, es cierto que la Navidad siempre ha estado asociada con la alegría, y para expresarla, muchas personas se decantan cada año por las tradicionales flores rojas. Sin embargo, no es necesario limitar su presencia a solo unas pocas semanas al año, además de que, cuanto antes se compren, más únicas serán. Desde el color rosa hasta el púrpura, pasando por el blanco marfil, son solo algunos de los colores de las variedades de este tipo de plantas que se convierten en la opción perfecta para decorar los hogares en cualquier estación del año, especialmente en la otoñal, temporada en la que hay disponible una gran cantidad de formas y tonos. 

 

Resulta curioso el dato de que, aunque todas las personas las han visto pasar por su casa, pocas conocen realmente los cuidados que requieren (la Navidad suele ser su época, en la que más se compran, pero no por ello soportan esas dos semanas).  Después de la compra, la flor de Pascua se debe envolver con cuidado y llevarla, lo más pronto posible, a casa. Si la temperatura exterior es inferior a 15°C, se debe utilizar el material de embalaje gratuito que ofrecen las tiendas especializadas para proteger las plantas del frío y de las corrientes de aire: cuantas más capas de papel envuelva la planta, más aislada estará del frío.  


Una vez en casa, se retira su envoltorio, pero no se debe trasladar de manera inmediata a una habitación cálida porque hay que dejar que se aclimate en una sala más fresca y con luz, como la cocina o el invernadero, durante algunas horas, antes de ubicarla en su lugar definitivo. Esta flor tolera mejor una ligera sequedad que un exceso de humedad, así que sólo cuando la parte superior de la tierra se haya secado es el momento de regar, teniendo eso sí en cuenta que el interior del cepellón no debe secarse nunca. 



 



 


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